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viernes, 13 de febrero de 2009

relaciones telefonicas


RELACIONES TELEFONICAS
Cuando suena, siempre es una sorpresa,
apetezca o no irrumpe en tu vida, siempre sin permiso.
Segundos inciertos, hasta que consigues leer, él o la culpable de la llamada,
más incertidumbre aún, si el número es desconocido.

La voz al otro lado:
neutra, animosa, sugerente, nerviosa, sensual y los primeros intercambios de monosílabos que permiten hacerte una idea de …

Esfuerzos emocionales para adivinar, lo que seguramente una mirada aclararía sin esfuerzo.

A veces, tan breve, solo son avisos,
Otras: diálogos absurdos,
muchas, sugerentes,
y algunas largas, muy largas: confesiones, quejas, enfados o amores.
Cuando cuelgo, y miro cuanto tiempo llevo hablando,
Uff! me cuesta creer, lo fácil que me engancho a este artilugio mágico.

Se que muchas personas no son de teléfono
y se convierten hasta en ásperos en su trato,
también sé, que algunas solo necesitan que les den vidilla,
y hay otras que como yo, se acomodan al teléfono
para hacerme sentir mejor,
para hacerlas sentir mejor,
para reirnos en un día gris,
para contarnos la vida, ya que nos separan muchos kilómetros,
para resolver conflictos propios y ajenos,
para amarnos,
para despedirnos,
para crear,
para soñar.
para conocernos,

...
Tengo amistades que viven gracias al teléfono,
las distancias no existen,
y si consigues pasar ese pudor de ”no se lo que pasa al otro lado”
puedes sentir muchas cosas a través de las ondas.


Los silencios,
la necesidad de preguntar: que has querido decir?.
El suplir miradas con palabras.

buscar una postura cómoda

o no dejar de hacer lo que tengo que hacer, mientras hablo.

Esa agresividad de la llamada, estés donde estés,
suena y ya te has colado en la vida de alguien,

aunque te ignore, aunque te hayas ido,

aunque solo pueda decirte - ahora no puedo-,
de repente esta ahí.
Y cuando esa interrupción es acogida con los brazos abiertos
y la otra persona se zambulle,
en ese momento, no existe el espacio y solo nos queda el tiempo.

Suena el teléfono y …
Quien será?
que querrá?
...

3 comentarios:

  1. Muchas aventuras empiezan con una conversación telefónica. Qué hipnótico poder posee la voz que asoma por el auricular para hacernos hablar de nuestras intimidades en alto, siendo que realmente estamos solos?

    Propongo una nueva terapia, sustitutiva del diván del psiquiatra. Nos pegamos el teléfono en la oreja y largamos todo eso que nos corroe, nos aflige, nos lacera y obsesiona. La cuestión es decirlo, aunque te tengas que imaginar que te escuchan.

    Pero lo ideal es que te escuchen.

    Es tarde para una llamada?

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  2. A mi particularmente el tema de las conversaciones telefónicas me viene un poco cuesta arriba. Si no queda otro remedio pues se habla por teléfono, pero yo prefiero esperar un poco si es necesario, y tener un "cara a cara".
    La terapia que propones Shackleton, imagino que sera igual de efectiva que el escribirlo en un papel. No es necesario que nos escuchen, de lo que se trata es de soltar todo lo que nos pasa. Yo esto si que lo he hecho, y puedo dar fe de que lo que mentalmente es una montaña, lo pasas a papel, lo analizas y pasa a ser un grano de arena.
    Xanita, besos de mañana nos vemos.

    Y Shackleton, nunca es tarde para una llamada ;-)

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  3. para Shack:
    NUNCA ES TARDE
    SI LA DICHA ES BUENA
    un beso con sintonia Sexo en NY

    Para Karma: escribir esta bien a mi me lo vas a decir,... pero hablar y que te escuchen y etc muchomas no?

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