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viernes, 7 de enero de 2011

Desayuno con diamantes



El despertador sonó 1 hora antes.
Cuando abrí los ojos y vi la hora, sonreí maliciosamente.
A pesar de la pereza en mi cuerpo, mi mente ya estaba excitada ante los próximos acontecimientos...

Dormías profundamente a mi lado y te observé sin moverme apenas,
durante unos minutos.
...
Tu respirar tranquilo.
Tus párpados relajados,
la boca entreabierta,
esos labios que quiero sólo para mí...


Dude de mis intenciones durante 1 segundo.
Verte así tan tranquilo a mi lado , pero mi lado vampiresa pudo más.

Mis manos te buscaron por debajo de las sábanas.
Tu espalda primero, para empezar a rescatarte del mundo de los sueños.
Te acaricié desde los hombros hasta los pies evitando excitarte.
La caricia dulce,
jugue con mis dedos y mechones rizados de la nuca.
Busqué con mis labios rincones alejados del deseo.
Besé dulcemente el hueco de tus clavículas, la parte interna de tus brazos.
Saboree los dedos de tu mano 1 a 1.

Y comenzaste a despertar.

- Buenos días, mi amor. te he traído el desayuno a la cama- te susurre al oído.


Trazé una linea de saliva desde tu esternón hasta el ombligo.
Dibuje a besos tus pezones
Y acaricie tus ingles buscando una respuesta que no tardó en llegar.
Tus dedos largos acariciaron mi cuerpo desnudo.


- sigue durmiendo mi amor-



Me concentré en un placer sin prisas.
Buscando un equilibrio difícil entre el deseo y el desenfreno.
Cada gesto era importante.
Mi boca y mis manos se unieron para darte placer,
evitando un final.
Haciendo el momento eterno.
Tratando de adivinar tu pasión, para convertirla de nuevo en deseo.

Pensé en quedarme allí eternamente.
Como si esa, fuera mi única razón de existir.
Quizá sea lo que mejor hago en la vida,
amar y ser amada
quizá sea mi razón de ser,
quizá nací para dar y recibir placer.

Gemiste como un gato pequeño
y abriste los ojos con una mirada nueva para mí.
Una mezcla intensa de emociones reflejaban tus ojos enrojecidos.


Te coloqué dentro de mí y volviste a abandonarte a la vigilia del placer.
Durante varios minutos apenas me moví.
Busqué abrazarte desde lo mas hondo. Sentirte dentro.
Para qué,... sin olvidarme, recuperaras la tranquilidad.


Suavemente comencé a mover mis caderas, entre pausas.
Tus manos quietas, tus ojos cerrados.
Y el ritmo constante de mis caderas ,
Jugue con la intensidad,
senti la humedad resbalando sobre mis ingles,
y escuche a tu sexo loco por mí.

Incapaz de resistir mas, apretaste mis nalgas y te sentí
en lo mas hondo de mis entrañas.
Te bese y me besaste
Me escape para buscarte con mis labios,
y repetir con mi boca el mismo baile que unos minutos antes realizaron mis caderas.
Y te derrestiste dentro de mí.

Y me derretí contigo.

Tape tus labios con mi mano,
para que no dijeras nada...

No hay nada que decir...


Nos espera un gran desayuno.








3 comentarios:

  1. Y es que dicen que el desayuno es la comida más importante del día!
    Aunque yo, por si acaso los científicos se confunden intento siempre almorzar, comer, merendar, cenar y picar entre horas si es que de sexo hablamos. Jaja

    Beoss

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