EXISTES?
Finjo que veo la tele, pero no consigo enterarme de nada…
Releo las páginas hasta 5 veces, sin poder pasar del primer párrafo. ...
Deambulo por la casa sin conseguir acordarme que debo hacer,…
Y es que la siento aquí.
Siento su peso encima de mi cuerpo y sus caderas apretándome.
Su sabor gelatinoso perdura eternamente en mi saliva.
El olor de su pelo, el sabor de su piel dulce.
No puedo quitarme ese olor a deseo.
Como si el amor fuera palpable.
Ella sigue aquí…

Desliza sus manos tímidamente por debajo de mi camiseta y me dejo hacer.
Reclinado sobre almohadones, no quiero perderla de vista, me gusta verla.
Me gusta observar como trajina por mi cuerpo.
Se entretiene en mis pequeños pezones erectos, los rodea y los muerde, siempre más el derecho que el izquierdo.
Sigue la línea del esternón hasta el ombligo y mientras me saborea dulcemente, su mano traviesa, rebusca entre mis piernas…
Me aprieta suave al subir y desliza su mano relajada al bajar abriendo los dedos al final del recorrido para acariciarme mucho más lejos.
Mi pene arde entre sus dedos largos, erecto, ante este movimiento aparentemente liviano; parece más interesada en recorrer mis caderas con su lengua, como si lo que lleva entre manos, fuera casual y lo realmente lo importante sea seducirme con esa mirada ansiosa de deseo, o lamer la ultima costilla, o besarme encima de los párpados...
Me busca la boca y llena mis labios con besos mojados. mordisquea mi cuello, mis hombros, juguetea con el lóbulo derecho atrapandolo entre los dientes en el punto exacto entre el dolor y el placer, sin olvidarse de lo que esconde entre su mano izquierda.
Me vuelvo loco, cuando la observo coger posición para centrarse en mi sexo, saborea mi pene, como el helado cremoso mas apetitoso que jamás pueda existir.
Entretenida, relame, recorre y absorbe mi sexo encendido...
Sentirla disfrutar de mi cuerpo me exalta y quisiera volverme loco y fundirme dentro de su cuerpo y sin embargo, no quiero que pare nunca que se eternice este instante de placer al limite.
Ahora sus manos y su boca recorren toda mi entrepierna. Los abandona un instante para recorrer mis rodillas y todos los poros de mi piel la esperan suplicantes. La siento dulce, la siento apasionada, la siento excitada, siento su propio placer en cada movimiento, su saliva densa...
Ella gime de placer y me atrevo a comprobar su sexo húmedo con mis dedos.
Quisiera gemir, pero no me lo permito.
Contengo mi deseo mordiéndome el labio inferior.
Me gustaría decirle lo que me gusta, pero me callo.
Me gustaría decirle que me vuelve loco, pero no me atrevo.
Me gustaría gritarle que la amo, pero no es buen momento.
Me gustaría tocarla yo también...
Durante unos instantes los dos nos buscamos, nos rozamos, hasta perder el sentido finito de la piel.
Su mirada picara y dulce me habla desde el deseo y me coloca reposado sobre almohadones para que le deje hacer y me rindo ante su ojos insistentes.
Sube y baja, manos, boca, pechos, todo recorre mi sexo enhiesto, a punto de estallar, contenido y exhausto
sus caderas también empiezan a moverse .
Sentirla tan excitada me obliga a perder la cabeza y tras un tímido gemido adivina el abismo de mi deseo,
Aumenta la intensidad de su boca y de su mano que ahora trabajan juntas y cierro los ojos para escaparme al mundo de los dioses…

…
Oigo el timbre insistentemente,
acudo a la puerta,
- estabas durmiendo? Dice mi hermano, que viene a arreglarme por fin el ordenador.
- NO, estaba soñando